El living y la antena en la era del algoritmo
En la ciudad de Córdoba se respira asfalto caliente, cuarteto y barriada organizada. Allí, desde hace más de tres décadas, una antena de radio se convirtió en el megáfono indispensable de los invisibles: FM La Ranchada. Nacida al calor de las necesidades populares y de las luchas por el hábitat social, la emisora consolidó un modelo de comunicación horizontal. Un espacio donde la agenda no la dictan los grandes conglomerados multimediales ni las pautas oficiales concentradas, sino las organizaciones de base, las cooperativas y los vecinos de a pie.
Sin embargo, en la última década, un flujo de datos constante comenzó a disputar el espacio del dial. Los jóvenes ya no sintonizan la Spica ni buscan la frecuencia modular en el estéreo del auto; caminan por las calles de los barrios con auriculares conectados directamente a plataformas digitales. La radio tradicional, unidireccional por definición y confinada a un límite geográfico estricto determinado por la potencia en vatios de su transmisor, se topó de frente con la cultura digital.
¿Cómo hace un medio comunitario, históricamente caracterizado por la escasez de recursos económicos y la autogestión, para no quedar fuera de la revolución de las pantallas? La respuesta que encontró La Ranchada no fue la mera fascinación por la tecnología, sino un proceso político, estético y cultural: la adopción estratégica del streaming. Este artículo desentraña esa metamorfosis, analizando cómo la transición hacia el entorno digital puede transformarse en una trinchera para revitalizar la identidad popular y la participación ciudadana.
1. La convergencia mediática como trinchera política
Para comprender el salto cualitativo de FM La Ranchada, es imperioso desarmar un mito tecnocrático: la tecnología nunca es neutral. Cuando las herramientas de transmisión digital se presentan como soluciones puramente técnicas, se invisibilizan las relaciones de poder que las configuran.
En su obra fundamental Convergence Culture, el teórico Henry Jenkins acuñó el término convergencia cultural para describir el flujo de contenidos a través de múltiples plataformas mediáticas, el comportamiento migratorio de las audiencias y la cooperación interindustrial. En los medios comerciales, este fenómeno suele traducirse de forma casi exclusiva en nuevas formas de monetización, precarización laboral y acumulación de capital intelectual. Pero en el universo de la comunicación popular, la convergencia adquiere una dimensión radicalmente distinta. Dice Jenkins: «La convergencia no es un proceso puramente tecnológico; es un cambio cultural donde se fomenta que los usuarios busquen nueva información y realicen conexiones entre contenidos mediáticos dispersos» (p. 14).
El streaming -entendido bajo la definición de la especialista Elena Neira (2020) como la distribución digital de contenido multimedia al que se accede mediante un dispositivo conectado a la red y que permite el visionado o escucha al mismo tiempo que el contenido se descarga- deja de ser un simple canal de distribución secundario. Se transforma, en cambio, en un ecosistema comunicacional integrado.
Ingresamos de lleno en lo que Manuel Castells (2006) denomina la sociedad red, una estructura social donde la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de productividad y poder. Para una radio comunitaria como La Ranchada, incorporar video en vivo, clips en redes sociales, podcasts bajo demanda y chats interactivos en tiempo real a través de plataformas como YouTube no fue un lujo estético ni un capricho de modernización. Fue una estrategia de supervivencia y resistencia cultural que la pandemia de COVID-19 aceleró exponencialmente. Durante el aislamiento, cuando los lazos físicos del territorio se vieron amenazados, la pantalla y el flujo digital sostuvieron la comunidad viva.
2. Dimensiones de una metamorfosis: la gestión analizada por dentro
Abordar la gestión de un medio alternativo implica alejarse de las recetas de la administración de empresas tradicionales. Siguiendo la matriz conceptual desarrollada por los investigadores de la comunicación popular Claudia Villamayor y Ernesto Lamas (1998), la gestión de medios comunitarios es un proceso multidimensional.
En el caso que estamos analizando, la llegada de las cámaras, las consolas digitales y la transmisión por Internet conmovió profundamente tres estructuras fundamentales en la radio cordobesa.
Dimensión Político-Cultural: de la barriada al mundo
Históricamente, el territorio de una radio comunitaria coincidía de forma exacta con el alcance de su antena de FM. La Ranchada hablaba para las barriadas de Córdoba. Con el streaming, el concepto mismo de «territorio» estalla. Las problemáticas de los sectores históricamente postergados de la ciudad ya no solo se escuchan en la periferia local; ahora se indexan en buscadores globales.
La identidad del medio no se diluye en la globalización, sino que se expande. Los contenidos originales sobre memoria histórica regional, la difusión del cuarteto característico como patrimonio cultural y las luchas de los movimientos sociales locales encuentran nuevas audiencias «nómades» (millennials y generación Z). Estos sectores jóvenes, antes esquivos a la sintonía tradicional, hoy participan activamente resignificando el mensaje político del medio.
Dimensión Comunicacional y Estética: la radio aprendió a mirarse
El paso del micrófono puro y exclusivo a la escena transmedia implicó una verdadera revolución expresiva. Los conductores históricos, acostumbrados al anonimato del estudio de radio y al lenguaje puramente sonoro, debieron incorporar la corporalidad, la puesta en escena audiovisual y la iluminación.
La hibridación de formatos obligó a rediseñar la parrilla programática. Ahora, un programa de radio es, al mismo tiempo, un programa de televisión por internet, un banco de fragmentos para TikTok e Instagram, y un archivo permanente de podcasts. La interactividad cambió de ritmo: el viejo mensaje de texto o contestador telefónico dio paso al chat en vivo de YouTube, donde la audiencia interviene de manera sincrónica, modificando a veces el rumbo de las entrevistas y la editorial del programa en tiempo real.
Dimensión Organizativa y Sostenibilidad: el laboratorio del software y las métricas
Aquí radica uno de los puntos neurálgicos de la investigación. El paso al streaming requiere infraestructura: cámaras, computadoras potentes, placas de captura de video, conexiones de fibra óptica estables y, sobre todo, capacitación técnica del personal. En un medio autogestionado, esto genera tensiones presupuestarias evidentes.
Sin embargo, los datos empíricos relevados en FM La Ranchada demuestran una notable capacidad de planificación y resiliencia organizativa. En un lapso de dos años de implementación sistemática de su estrategia digital, su canal de YouTube experimentó un salto exponencial, consolidando comunidades virtuales activas y registrando picos de audiencia muy significativos para el sector comunitario en transmisiones de eventos especiales en vivo.
3. Radiografía del impacto: los datos sobre la mesa
Para comprender la magnitud de la transformación digital de FM La Ranchada, es fundamental analizar el comportamiento de sus comunidades en los entornos virtuales. A continuación, se detallan las métricas clave que dan cuenta del crecimiento y la apropiación de los nuevos canales de distribución por streaming por parte de las audiencias digitales:
| Indicador de Rendimiento | Estado Inicial (Pre-Streaming) | Estado Consolidado (Post-Streaming) | Impacto Porcentual / Tendencia |
| Suscriptores en YouTube | 500 | +5.000 | Crecimiento del 900% |
| Audiencia en vivo (Picos por evento) | 50 usuarios concurrentes | 2.000 usuarios concurrentes | Expansión de alcance crítico |
| Producción de Podcast (Mensual) | 0 series | 4 series originales producidas | Diversificación de formatos |
| Interacción en Chat Sincrónico | Baja / Nula | Alta (Promedio 120 msg/hora) | Co-creación de contenidos |
| Permanencia Promedio del Usuario | 4 minutos | 18 minutos | Incremento de la fidelización |
Estas cifras demuestran que el streaming no operó como un mero repositorio estático de contenidos viejos, sino como un motor dinámico de tracción de audiencias. El incremento del tiempo de permanencia promedio (de 4 a 18 minutos) es un indicador clave de que el público no solo «cliquea» el enlace por curiosidad, sino que se instala a consumir las producciones comunitarias de manera reflexiva y comprometida, equiparando los niveles de fidelidad de las plataformas comerciales de entretenimiento masivo.
4. El panorama nacional: voces e hilos compartidos
La experiencia de FM La Ranchada no constituye un hecho aislado ni un milagro mediterráneo. Se inscribe en una corriente profunda de transformaciones que atraviesa a la comunicación popular en la Argentina actual. Para contextualizar de manera científica estos hallazgos, se contrastó el caso cordobés con las realidades operativas y metodológicas de otras cuatro emisoras comunitarias de referencia nacional:
- Radio Ahijuna (Bernal, Provincia de Buenos Aires): Pioneros en el conurbano sur bonaerense, han integrado el streaming de audio de alta fidelidad y la producción intensiva de contenidos empaquetados para plataformas web, vinculando la agenda local con una estética sonora sumamente cuidada.
- Radio Encuentro TV (Viedma, Río Negro): Una experiencia histórica en la Patagonia que combinó de manera temprana la licencia de televisión de baja potencia con transmisiones vía web, convirtiendo el streaming en una herramienta clave para romper el histórico aislamiento de las comunidades rionegrinas.
- Radio La Arriera (Chos Malal, Neuquén): Desde el norte neuquino, demuestra que las limitaciones en la conectividad de fibra óptica no impiden la experimentación. Su inserción en las lógicas digitales se realiza de forma comunitaria, priorizando la circulación de contenidos culturales campesinos y de los pueblos originarios de la región.
- Radio Estación Sur (La Plata, Provincia de Buenos Aires): Un medio universitario y comunitario que ha estructurado su grilla en torno a la narrativa transmedia, cruzando de manera constante la cobertura política legislativa bonaerense con transmisiones audiovisuales dinámicas a través de sus canales digitales oficiales.
Al entrevistar a especialistas como el investigador del CONICET Agustín Espada y del docente e investigador Martín Iglesias, el diagnóstico colectivo enciende tanto luces de esperanza como señales de alarma. El streaming democratiza de forma indiscutible el acceso a la emisión masiva —eliminando la histórica dependencia de la obtención de licencias de espectro radioeléctrico que el Estado demoró décadas en otorgar—, pero abre una encrucijada compleja: la dependencia absoluta del algoritmo de corporaciones globales (como Google, Meta o Amazon). Como señala Espada: «El gran desafío de las radios comunitarias hoy no es técnico, sino político. Deben habitar las plataformas comerciales que imponen reglas corporativas de monetización y censura, sin perder por ello su autonomía editorial, su soberanía tecnológica y su íntimo arraigo territorial». (2019, p. 217).
5. La encrucijada del algoritmo y la soberanía tecnológica
Cuando un medio comunitario transmite a través de YouTube o Facebook Live, se somete de manera automática a los términos de servicio y a los algoritmos de recomendación de empresas multinacionales cuyo único fin es la maximización del tiempo de pantalla para vender publicidad. Esto genera tensiones insoslayables en la comunicación alternativa:
- La tiranía del clic: Los algoritmos premian el contenido efectista, la polémica vacía y las estéticas homogéneas. La agenda comunitaria (derechos humanos, problemáticas ambientales, reclamos vecinales) suele ser penalizada o invisibilizada por los sistemas automáticos de distribución al no encajar en los parámetros de consumo masivo o «amigable para los anunciantes».
- La vulnerabilidad del canal: Depender de plataformas terceras implica el riesgo latente de que una denuncia automatizada por derechos de autor (por ejemplo, al pasar música popular en el estudio) pueda dar de baja el canal de forma definitiva, interrumpiendo años de construcción de audiencias virtuales.
Frente a este escenario, la investigación en FM La Ranchada revela que la estrategia debe orientarse hacia la soberanía tecnológica. Esto implica no abandonar las plataformas comerciales —puesto que allí es donde transitan las audiencias masivas actualmente— sino articular un modelo mixto: usar las redes hegemónicas como anzuelos de atracción, pero derivar el tráfico crítico y el archivo histórico hacia servidores propios, cooperativos o basados en software libre (como las plataformas autogestionadas por redes como AMARC o FARCO).
Conclusiones: el gestor de medios comunitarios en el siglo XXI
La reinvención digital de FM La Ranchada es un testimonio vivo de resiliencia cultural. Demuestra que lo comunitario no es sinónimo de precariedad ni de nostalgia analógica. Los medios populares pueden y deben disputar el sentido en las pantallas contemporáneas con calidad estética, profesionalismo técnico y rigurosidad política.
Para los profesionales formados en la Universidad Nacional de Quilmes, este caso de estudio reconfigura el rol del gestor de medios. Ya no basta con dominar la legislación de radiodifusión o la producción de guiones radiofónicos tradicionales. El gestor comunitario del siglo XXI debe ser un estratega transmedia: capaz de interpretar métricas digitales, diseñar planes de sostenibilidad basados en el crowdfunding (financiamiento colectivo) y coordinar equipos multidisciplinares donde la radio se escribe, se escucha, se mira y se comparte en red. El streaming, en definitiva, no vino a apagar la mística de la radio popular; vino a encender nuevas pantallas para que las voces de la comunidad sigan siendo insumisas, libres y globales.
Bibliografía
Castells, M. (2006). La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol. I: La sociedad red. Madrid: Alianza Editorial.
Espada, A. (2019). Producción, distribución y consumo de radio y audio en internet en Argentina (2010-2018). Tesis doctoral. Universidad Nacional de Quilmes.
Jenkins, H. (2008). Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Barcelona: Paidós.
Mata, M. C. (1994). Nociones para pensar la comunicación y la cultura masiva. Buenos Aires, La Crujía.
Neira, E. (2020). Streaming Wars: La nueva televisión. Barcelona: Libros de la Vanguardia.
Villamayor, C. y Lamas, E. (1998). Gestión de la radio comunitaria y ciudadana. Fundación Friedrich Ebert, AMARC-ALC.
[I] Yanina Giglio: Graduada de la Tecnicatura en Gestión de Medios Comunitarios (UNQ)
