Resumen
Es sabido que las fronteras nacionales no son naturales sino el resultado de procesos históricos de disputa (Benedetti y Salizzi, 2014) y el límite entre Argentina y Brasil no es la excepción. Ambos países estuvieron envueltos en conflictos de intereses y disputaron el trazado de esas líneas imaginarias, las cuales son resultado de negociaciones tanto políticas como técnico-científicas. Se analizan documentos históricos como actas levantadas por Comisiones limítrofes sobre la colocación de hitos, instrucciones para las Comisiones, diarios de las partidas y memorias sobre sus trabajos que permiten comprender cómo fue la labor de demarcación llevada a cabo entre 1887 y 1903. En la presente investigación se indaga en la historia técnica de la demarcación entre Argentina y Brasil en la provincia de Misiones. Se pretende abordar cuestiones tales como el equipo técnico que trabajó en dicha demarcación, quiénes fueron y cómo funcionaron esas comisiones. El objetivo principal es comprender cómo se produjo la demarcación limítrofe y qué actores intervinieron en ese proceso. Además, se pretende explicitar los conflictos y cambios que surgieron a lo largo de la historia en dicho espacio en relación con el trazado del límite.
Palabras clave: comisiones limítrofes, límites y fronteras, análisis histórico-geográfico, Argentina, Brasil
Introducción
El análisis de los límites internacionales ocupa un lugar central en la Geografía, ya que ilumina los mecanismos mediante los cuales los Estados afirmaron su soberanía y fijaron los límites de sus territorios. Desde esta perspectiva, el objetivo de este trabajo es examinar el proceso de demarcación del límite entre Argentina y Brasil en la provincia de Misiones. La investigación se apoya en los lineamientos teóricos de Galli Mattiauda (2013), Núñez de las Cuevas (2012), Carla Lois (2004) y Perla Zusman (2011), en tanto sus investigaciones permiten comprender al límite no sólo como una línea jurídica fijada en tratados, sino como un producto histórico de prácticas diplomáticas, cartográficas y de observación territorial, atravesadas por proyectos políticos y nacionales.
Núñez de las Cuevas (2012), al analizar el poder de los mapas, mostró que estos dispositivos visuales funcionaron como herramientas de legitimación estatal y como propaganda, en tanto fijaban una imagen oficial del territorio que naturalizaba decisiones políticas y las traducía en apariencia de evidencia técnica. Perla Zusman (2011) recuperó la tradición del trabajo de campo en geografía para subrayar que la observación directa, el registro del terreno y su traducción cartográfica eran prácticas atravesadas por un “deseo territorial”, lejos de ser operaciones neutras, respondían a proyectos de nacionalización del espacio. Considerados en conjunto, estos aportes permiten advertir que los límites no se limitaron a ser líneas trazadas en el mapa, sino que fueron producidas por un entramado de técnicas, discursos y operaciones materiales que transformaron disputas diplomáticas en realidades geográficas y políticas.
En los primeros decenios del siglo XIX, la rivalidad entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata se expresó tanto en la Banda Oriental como en Misiones, donde los acuerdos iniciales resultaron inestables y derivaron en conflictos diplomáticos (Benedetti y Salizzi, 2014). Con el paso del tiempo, y en el marco de la consolidación del Estado argentino, se buscaron mecanismos de control territorial más firmes. Los Territorios Nacionales eran unidades político-administrativas gobernadas directamente por el Poder Ejecutivo, a través de un gobernador designado por el presidente, y carecían de plena autonomía política. Tal como señalan Benedetti y Salizzi (2014), la creación de estas jurisdicciones no debe entenderse como un hecho aislado, sino como parte de un proceso más amplio de construcción del Estado nacional. Desde principios del siglo XIX, las fronteras heredadas del orden colonial se convirtieron en un problema central, atravesado por conflictos bélicos y negociaciones diplomáticas con los países vecinos. La incorporación de territorios a través de campañas militares y tratados internacionales, sumada a la necesidad de controlar áreas periféricas, dio lugar a la división de extensas regiones en Territorios Nacionales hacia 1884. Misiones, que había adquirido tal estatus en 1881, formó parte de este proceso y constituyó un espacio
estratégico frente al avance brasileño. En este sentido, la creación de los Territorios Nacionales respondió a la intención de reforzar la soberanía en zonas limítrofes, consolidar la presencia estatal y ordenar administrativamente espacios que aún no estaban integrados plenamente a la estructura provincial (Benedetti y Salizzi, 2014). Hacia fines del siglo XIX, las negociaciones derivaron en tratados bilaterales que dieron origen a una Comisión Mixta encargada de levantar planos, instalar mojones y producir informes técnicos.
El papel de los topógrafos fue central, sus prácticas articularon saberes científicos con objetivos políticos. Según Mazzitelli Mastricchio (2010), los técnicos recurrieron no solo a croquis y planos, sino también a fotografías y vistas, que se incorporaron como parte de la evidencia documental de las campañas. Estos materiales, elaborados como pruebas “objetivas”, fueron en realidad piezas constitutivas de la argumentación diplomática y de la construcción simbólica del territorio nacional.
En el primer apartado de este trabajo se desarrolla como estuvieron compuestas las Comisiones Mixtas de 1887 y 1888, cómo fue su trabajo en el campo que sirvió de base para futuras Comisiones y el resultado de los trabajos llevados a cabo por las mismas en el arbitraje del presidente estadounidense Grover Cleveland. El segundo apartado estará abocado a los trabajos realizados por las Comisiones Mixtas de 1901 a 1903 resultado del laudo que marcó jurídicamente el límite, pero que aún restaba materializarlo en el terreno. Para ello las Comisiones recorrieron la selva, midieron cursos de agua y colocaron mojones en condiciones adversas. Este tema es de suma relevancia debido a lo que señala Mazzitelli Mastricchio (2007) sobre las Comisiones y la Oficina de Límites Internacionales creada en 1891, estas desempeñaron un rol decisivo en la institucionalización del trabajo técnico, transformando la cartografía en un instrumento oficial al servicio de la diplomacia.
En síntesis, la construcción del límite argentino-brasileño en Misiones debe ser entendida como el resultado de una compleja interacción entre diplomacia, política y técnica. Aún persiste un vacío en torno al análisis específico de la labor de la comisión limítrofe: quiénes fueron sus integrantes, qué métodos aplicaron y cómo enfrentaron las dificultades del medio, este trabajo busca cubrir ese vacío, aportando una mirada histórico-geográfica sobre el proceso técnico de demarcación.
Comisiones Mixtas de 1887 y 1888
Entre los años 1887 y 1888 se organizaron las Comisiones Mixtas para el reconocimiento del terreno en litigio. Las Comisiones estaban representadas por Comisarios y ayudantes, por ejemplo, la Comisión Argentina, estaba conformada por el Primer Comisario, Coronel José Garmendia, Segundo Comisario, Ingeniero Teniente Coronel Arturo Seelstrang y Tercer Comisario, Agrimensor Valentín Virasoro. Como ayudantes participaron el Mayor Jorge Rohde, Teniente de Fragata Santiago Albarracín, Teniente Manuel Domesg García y el Doctor Juan Pablo Albarracín que se desempeñó como secretario. Además de los mencionados, viajaron con ellos auxiliares técnicos como reparadores de instrumentos, plazas de escolta, peones, muchas veces mensajeros o encargados de abrir picadas y encargados de los víveres. Por lo general, fueron acompañados por un médico y un farmacéutico.
Para llevar a cabo el reconocimiento del terreno en litigio y los ríos involucrados se dividieron y organizaron tres partidas de Comisiones Mixtas, cada uno con la responsabilidad de relevar un sector específico. Tenían jefes a cargo de cada partida y además debían ser acompañados de diez soldados y diez peones cada una. En este sentido, los ríos Pepiri y San Antonio con su terreno intermedio quedaron a cargo de la primera partida, los ríos Pepirí-Guazú o Chapecó, una sección del Río Chopin y terrenos intermedios a cargo de la segunda partida, mientras que la tercera partida exploraría el resto del Río Chopin hasta su desembocadura en el Iguazú y este mismo hasta el San Francisco (ver Figura 1). Las actas de las partidas contenían instrucciones sobre los trabajos de relevamiento del terreno que debía realizar cada uno y se basaban en antecedentes históricos registrados en las memorias del Alférez de Fragata Español Oyarvide quien realizó expediciones en la región del litigio a fines del siglo XVIII mientras llevaban a cabo trabajos de demarcación de límites entre los imperios español y portugués.

Cada partida debía encargarse de los levantamientos taquimétricos[1] y la nivelación[2] de cursos de agua para la determinación de la línea del divortium aquarum[3]. Los materiales que los acompañaban eran canoas, herramientas de carpas, víveres e instrumentos de ingeniería tales como niveles universales, trípodes, miras, sextantes, cronómetros, brújula de agrimensor prismática, anteojo micrométrico, hipsómetro, aneroides, termómetros y cintas. Las canoas eran indispensables para la navegación de los ríos, aunque estos presentaban obstáculos como cascadas, debido a ello, durante la expedición se perdieron varias canoas: “Quedó reducido a cinco el número de canoas por haberse perdido dos, una en el salto de Moconá y otra llevada por una fuerte creciente del río Yabotí” (Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (AMREC), 1888a:9). Durante los trabajos de levantamiento hidrográfico, efectuaron observaciones astronómicas destinadas a determinar la posición geográfica de las bocas de los ríos. La información recopilada se registraba en libretas personales (ver Figura 2) y, tras concluir el trabajo de campo, se comparaba para la elaboración de los diarios de viaje y de los planos. La primera y la segunda partida contaron con peones encargados de abrir picadas en la selva misionera para bordear el cauce de los ríos y establecer estaciones para el relevamiento de datos. Dado que los ríos presentaban numerosas islas, estas también fueron levantadas, y en los mismos sectores se abrían picadas adicionales para contornearlas. Los días con condiciones climáticas favorables permitían realizar varias estaciones de medición.
Las condiciones de trabajo presentaban numerosas dificultades típicas de cualquier exploración en una región selvática, incluyendo la presencia de animales salvajes y la exposición de los expedicionarios a las inclemencias del tiempo. Durante muchos días no pudieron realizar trabajos debido a lluvias torrenciales, y en otros días el calor extremo dificultaba las tareas. Las lluvias provocaban la crecida de los ríos, lo que hacía peligrosa la navegación, por lo que era necesario esperar hasta que las aguas descendieran para poder efectuar las mediciones. Los ríos presentaban numerosos obstáculos para la navegación, como correderas y cascadas, que provocaban la pérdida de canoas y, en algunos casos, de vidas humanas. Entre los incidentes registrados, un soldado brasileño que intentó cruzar el río Chopin a nado en busca de una pieza de caza se ahogó por falta de fuerzas:
Estando ocupado en esto tuvo lugar la desgraciada pérdida del soldado brasilero José Carvalho. Pretendió cruzar el río a nado en busca de una pieza de caza pero faltando las fuerzas se sumergió ahogándose sin que hubiera sido posible prestarle auxilio alguno, pues las canoas estaban aún arriba del saltito y los que a nado fueron en su auxilio tuvieron la mala suerte de no dar con el cuerpo. Al día siguiente se pescó el cadáver dándole sepultura a la tarde en las inmediaciones del campamento con los honores correspondientes (AMREC, 1888c:9).

Las dificultades mencionadas ocasionaban que los víveres no llegaran a tiempo al campamento, obligando a los expedicionarios a recurrir a la caza y pesca para abastecerse. El diario de la primera partida registra la pesca y el consumo de dorados y tarariras. Otros inconvenientes eran las enfermedades que contraían los trabajadores, por lo que debían descansar o acudir al puesto médico para recuperarse antes de continuar con las tareas. El ambiente también representaba un peligro para la vida, lo que provocó la muerte de varias personas. Entre los casos registrados, un picador fue mordido por una víbora yarará mientras preparaba una estación y falleció dos días después:
Uno de los picadores fue mordido por una víbora yarará preparando una estación en los últimos saltos del río (…). Día 5. Se hicieron 23 estaciones. Falleció a las 11 de la noche el peón de la partida argentina que había sido mordido por una víbora. Día 6. En la mañana de este día dimos sepultura al cadáver en el mismo campamento (…) (AMREC, 1888a:34-35).
Asimismo, un encargado de construir un galpón para la Comisión Argentina fue atacado y muerto por un tigre: “A este puerto de las canoas se le denominó de Manuel dos Santos en memoria del infeliz que fue muerto por un tigre el día 14 estando ocupado en la construcción de un galpón para la partida argentina.”(AMREC, 1888a:30). El ambiente entre los miembros de la Comisión Mixta era pacífico y solidario, durante los meses que permanecieron en la selva, la supervivencia y el avance de la exploración dependieron del esfuerzo conjunto y la ayuda mutua. Esta unión también se manifestó cuando los integrantes rindieron honores a sus compañeros fallecidos, otorgándoles sepultura digna y perpetuando su memoria al nombrar con sus nombres distintos parajes del territorio explorado. Por otro lado, el único registro hallado de trabajos realizados con indígenas es muy breve y se registra en el Diario de la tercera partida donde se menciona a tres de ellos. Fueron encontrados luego de realizar trabajos muy agotadores de apertura de picadas, al tiempo que debían buscar su propio alimento a través de la caza y pesca:
apareciendo poco después en la orilla izquierda la flaca y amarillenta figura de tres indios. Nos manifestaron venían desde el puerto de la Colonia Chopin abriendo una picada por orden del Director de la Colonia y de la Comisión brasilera hasta nuestro encuentro; llevaban ya dos meses con el trabajo habiéndose alimentado con caza y pesca (…). Quedó un indio con la partida brasilera, los otros dos fueron llevados a la margen derecha marchando de allí a la Colonia con correspondencia para la Villa de Palmas (AMREC, 1888c, pág. 19).
En las Memorias de Garmendia, el Primer Comisario de la Comisión Argentina, se registra una Comisión Mixta que realizó exploraciones adicionales en 1889 por la controversia originada en las Memorias de Oyarvide en el que estuvieron implicados los Ríos San Antonio Guazú de Oyarvide y Pequirí Guazú o Chapecó. Previamente realizaron trabajos preliminares en las cabeceras del Río Chopin. Existía una confusión entre cuál era el Río San Antonio Guazú de Oyarvide, documentos anteriores lo confundían con el Río Chopin. La resolución del caso era importante en el contexto de demarcación de la frontera ya que en la disputa los países implicados reclamaron su soberanía sobre el territorio a partir de lo que se consideraba heredado por las coronas española en el caso argentino y portuguesa en el caso brasilero. Según Garmendia el objetivo de la investigación de las Partidas era dejar perfectamente establecidos los límites del territorio en litigio. Con los trabajos de la Primera Partida se descubrió que el Río Chopin no era el San Antonio Guazú de Oyarvide, que la cabecera principal del Río Pepirí-Guazú o Chapecó es contra vertiente de San Antonio Guazú de Oyarvide y que este Río se corresponde con el Río Jangada que se encuentra más al este, además se confirmó que ambos ríos fueron descubiertos por el geógrafo español. La Figura 3 muestra el mapa resultante de las primeras Comisiones Mixtas.

Comisiones Mixtas de 1901 a 1903
Luego del laudo, aún restaba marcar a través de mojones en el terreno el límite definitivo. Entre otras cuestiones el Tratado de Límites con Brasil de 1899 disponía lo siguiente:
De la boca del río Pepirí-Guazú la línea sigue por el álveo de ese río hasta su cabecera principal, donde continúa por el terreno más alto hasta la cabecera principal del río San Antonio, y por ahí por su álveo hasta su embocadura en el río Iguazú (…) Las islas del Uruguay, y del Iguazú seguirán perteneciendo al país indicado por el thalweg de cada uno de esos ríos (…). Las dos comisiones, constituidas en comisión mixta, en el plazo de seis meses, contados del canje de las ratificaciones, harán la demarcación de la parte de la frontera aún no demarcada, levantando planos circunstanciados de los ríos Uruguay e Iguazú poniendo hitos donde les fuere determinado en sus instrucciones. En el plano general de la frontera, que deberán formar, incluirán la parte comprendida entre aquellos dos ríos, sirviéndose para ello del plano levantado en 1887 y 1888 por la respectiva comisión mixta y por los trabajos de la organizada en virtud del protocolo de 9 de agosto de 1895 (arts. 2, 4, 6).
A su vez, el Protocolo de Demarcación les indicó colocar hitos en las nacientes y bocas de los ríos así como en el terreno intermedio según resultara necesario desde el Río Cuareim por el Río Uruguay y sus islas hasta el Río Iguazú. La Figura 4muestra los modelos de hitos propuestos en 1900 por Brasil, los cuales fueron finalmente utilizados para la Demarcación. El hito principal debía ser de cinco metros de alto y tener un cimiento de dos metros de profundidad. Su material debía ser de mampostería de ladrillo, mezcla de cemento, arena y portland. Además, debía contar con el escudo del Estado correspondiente y la inscripción del año de inauguración. Los hitos principales se colocaron en las nacientes y bocas de los ríos Pepirí Guazú y San Antonio, así como en la boca del Iguazú y del Río Cuareim. El resto de los hitos serían secundarios de tres metros de altura, con cimientos de dos metros de profundidad y del mismo material que los principales. Estos se colocaron en otros puntos como islas y terrenos intermedios entre los ríos Pepirí Guazú y San Antonio, sin embargo, hubo islas que no contaron con hitos por ser de reducidas dimensiones.
Los hitos fueron colocados por las Comisiones Mixtas entre los años 1901 y 1903 al mando del Comisario Ingeniero argentino Don Pedro Ezcurra y por el Comisario brasileño Dionicio de Castro Cerqueira. Cada Comisión estuvo compuesta de veinte hombres al mando de un subalterno. La escolta era necesaria ya que los soldados con su formación militar estaban mejor capacitados que los obreros para afrontar las labores de demarcación en circunstancias adversas. Determinaron la nacionalidad de treinta y ocho grupo de islas por lo cual estudiaron y fijaron la posición del thalwey de los ríos, en aquellas islas que así lo permitieron construyeron hitos secundarios. Debido a la gran superficie que debían abarcar dividieron la Comisión en dos partidas para los trabajos sobre el Río Uruguay, una comprendió el tramo entre Santo Tomé (Corrientes) y San Javier (Misiones) y otra, entre San Javier y Yabotí (Misiones).

Conclusión
En síntesis, el análisis realizado permite comprender cómo se desarrolló el proceso técnico de demarcación de la frontera entre Argentina y Brasil en el contexto de la consolidación del territorio nacional. Diversos mecanismos fueron empleados para justificar la pretensión y la soberanía sobre el territorio en litigio, entre ellos la apelación a la herencia de los imperios y la utilización de criterios técnicos y científicos vistos como neutrales que dieron legitimidad al trazado, al presentarlo como una delimitación “natural” apoyada en el curso de los ríos.
El presente trabajo contribuye a una mejor comprensión del trabajo de campo realizado por los topógrafos militares, quienes enfrentaron condiciones ambientales adversas y desempeñaron un rol fundamental en la materialización de la frontera. Asimismo, pone en evidencia cómo el trabajo de gabinete y la producción cartográfica derivada de estas comisiones no solo tuvieron un valor técnico, sino también simbólico, al consolidar una imagen territorial y nacionalista de la patria argentina.
Finalmente, este estudio permitió reconocer que la demarcación de límites no fue un mero acto administrativo o técnico, sino un proceso político, diplomático, científico y humano muy complejo y arriesgado en el que se combinaron saberes geográficos, intereses estratégicos y representaciones del territorio que contribuyeron a la construcción del Estado argentino a fines del siglo XIX y principios del XX.
Referencias
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Fuentes
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[1] Un levantamiento taquimétrico es el conjunto de operaciones necesarias para representar un terreno sobre el plano (planimetría y altimetría) (Global Mediterránea y Geomática, 2020, párrafo 1).
[2] Técnica topográfica para medir y establecer la diferencia de alturas entre puntos específicos de terreno, en este caso, del cauce fluvial (Acero Estudio, s.f. párrafo 1).
[3] Línea imaginaria que delimita la cuenca hidrográfica. (Sociedad Geográfica de Lima y Global Water Partnership, 2011, p. 11).
[I] Este trabajo es parte de una investigación realizada en la materia Metodología de la Investigación Social de la Licenciatura en Geografía a cargo de Malena Mazzitelli Mastricchio y Carolina Sosa.
[II] Evelin Cerquides: Profesora en Geografía (UNQ).
